Manifiesto por el Día Mundial de la Concientización sobre el Autismo

ALaFe – Autismo Latinoamérica Federación –

Vacuna COVID-19 y autismo: ¡prioridad ya!

El mundo entero ha visto como la pandemia por el COVID-19 ha ampliado la brecha de la desigualdad, particularmente en la distribución económica, el acceso a la atención sanitaria, la garantía de derechos y la inclusión social y política. Las personas con autismo llevan muchos años enfrentándose a la vulneración de sus derechos, y el contexto actual no ha hecho otra cosa que agravar esta situación.

Tras un año de aislamiento, de cambio de rutinas y dinámica familiar, nuevas modalidades de enseñanza y tratamientos de forma remota, entre otras cosas que han impactado en mayor o menor medida en la calidad de vida de las personas con autismo, vemos con preocupación cómo los gobiernos se preparan para adelantar programas de vacunación contra el COVID-19, donde las personas con discapacidad, y con autismo en particular, no son tomadas en cuenta como prioridad. Una vez más se repite el escenario de exclusión y desigualdad de este colectivo.

Las personas con discapacidad se clasifican como poblaciones vulnerables durante situaciones de emergencia y riesgo de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esto viene signado por las barreras institucionales, ambientales y de actitud existentes. Estas barreras se incrementan, y aparecen nuevas en tiempos de emergencias de salud pública, restringiendo aún más el ejercicio de los derechos básicos, como el derecho a la vida, el derecho a la salud, el derecho al acceso a la atención médica y el derecho a la vida independiente.

Vale la pena mencionar que en las personas con autismo la prevalencia de enfermedades y trastornos físicos resulta 2,5 veces superior a la población general. Además, presentan tasas más altas de morbimortalidad debido a la prevalencia de otras patologías subyacentes (cardiopatías, diabetes, hipertensión) (Fuente: revista European Child and Adolescent Psychiatry). Dichas enfermedades también se incluyen en las identificadas como factores de riesgo para el desarrollo de las formas más graves de la COVID-19.

Las personas con autismo poseen mayores dificultades para cumplir con las medidas preventivas como son el correcto lavado de manos, el distanciamiento social y el uso de tapabocas o barbijos, ya que pueden presentar dificultades más o menos marcadas en la implementación y la comprensión de la información sobre el COVID-19, normas de higiene y disposiciones gubernamentales para prevenirlo, combatirlo y manejarlo si se ven afectados.

Las personas con autismo afrontan barreras que pueden dificultar su acceso a cuidados e información esenciales para reducir sus riesgos personales y sociales. La información sobre riesgos resulta esencial para promover la salud, evitar la propagación de los contagios y reducir el estrés de la población. Sin embargo, esta información no siempre se desarrolla o difunde de forma adecuada para las personas con discapacidades cognitivas y comunicativas.

Por lo anterior, las personas con autismo deben incluirse dentro de los grupos prioritarios de población a vacunar por sus mayores probabilidades de exposición al virus y porque una vez contagiados corren el riesgo de desarrollar una enfermedad grave por las complicaciones por el COVID-19. De igual forma, deben ser incorporadas sus redes de apoyo como prioridad para la vacunación, ya que su acompañamiento es fundamental para garantizar la calidad de vida de las personas con autismo.

Hacemos este llamado como líderes, representantes de organizaciones de Latinoamérica, pero sobre todo como padres y familiares, cuya misión es promover y defender los derechos humanos de las personas con autismo.

Desde ALaFe, en este Día Mundial de la Concientización sobre el Autismo solicitamos a todos los responsables políticos y planificadores de la atención médica en cada país a incluir a las personas con autismo y sus redes de apoyo en los grupos prioritarios para recibir vacunas, como también asegurar la disponibilidad de contenidos en formatos accesibles y lenguaje simple que permitan garantizar el consentimiento informado.

2 Comentarios

  1. Soy mamá de una niña de 7 años con autismo que el año pasado estuvo todo encerrada y su diagnóstico se vio tan afectado que sus progresos retrocedieron, empeorando la situación. Además soy persona de alto riesgo respiratorio, con lo cuál nos vemos ambas tan afectadas que nuestra vida está colapsada. Exijo que las personas con autismo y su grupo de apoyo sean consideradas de alto riesgo. Es cuestión de salud.

  2. Es una medida que evidencia sentido común y respeto por todo el marco normativo que legisla sobre los derechos de las personas con CEA y que los funcionarios podrían, al menos una vez estar a la altura de los acontecimientos.

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