Adultos con autismo: el anhelo de una vida autónoma

(Fuente: La Nación)

Aunque sus historias de superación reflejan cómo, con los apoyos necesarios, el camino hacia una mayor autonomía es posibles, incluida la chance de tener un empleo y desarrollar una profesión, estos casos contrastan con la realidad de la inmensa mayoría de los 400.000 jóvenes y adultos con TEA que viven en nuestro país.

“El objetivo es que nuestro hijos tengan su vida, puedan compartir en comunidad y si son pequeñas mejor, porque pueden salir a trabajar. La mayoría de los adultos con TEA severos ofrecen mucha honestidad y disciplina, tienen un montón de talentos” describe Horacio Joffre Galibert, fundador y presidente de APAdeA -Asociación Argentina de Padres de Autistas.

Viviendas con apoyo: a falta de alternativas, los padres se organizan para crearlas

La opinión de Horacio Joffre Galibert, fundador de APAdeA y padre de Ignacio, que tiene 36 años y autismo severo: “El Estado no se hace cargo, no hay recursos para financiar estos lugares. Debería haber uno por barrio”, sostiene. También remarca que hay muchos prejuicios por desmontar, como la idea de que las personas con TEA “no sirven para el trabajo, que no son productivas, que no pueden ser independientes”.
En su larga lucha personal, Horacio también se reunió con Ruth Sullivan, cuando comprendió que su hijo en algún momento iba a tener que hacer su vida. Viajó a Barcelona y allí conoció el modelo de residencia “respiro”, que combina dos aspectos fundamentales: proporciona a las personas con autismo de bajo nivel de desarrollo un hogar permanente o temporario y brinda a las familias un “respiro” para minimizar el estrés crónico que suelen sentir, para poder acompañar con más energía a sus hijos.
“Yo ya me voy tranquilo porque Nacho tiene su lugar. Hay que apostar a las organizaciones de padres, a que haya más financiamiento para los proyectos de vivienda. Los padres tenemos que morir tranquilos”, concluye.

 Tiene TEA, dicta un taller de robótica y su sueño es hacer animaciones 3D


(Fuente: La Nación)

Cada dos sábados, Santiago Britez viaja solo desde su casa, en la localidad bonaerense de Merlo, hasta el centro de la Ciudad de Buenos Aires para trabajar en la Asociación Argentina de Padres de Autistas – APAdeA. Soy instructor en un taller de robótica  en el cual enseño a los chicos a construir y programar” cuenta orgulloso Santiago, que empezó a hablar a los 4 años y fue diagnosticado con TEA a los 9.
El programa de empleabilidad que lleva adelante APAdeA se caracteriza por no esperar a que las firmas se acerquen buscando candidatos, sino que ellos los forman para convertirlos en “empleables”, entrenando varios aspectos: lo social, la comunicación, la presentación y a perderle miedo a las entrevistas. Para 2019, tienen como meta incorporar entre 20 y 25 adultos con autismo.


El programa de empleabilidad de APAdeA – Asociación Argentina de Padres de Autistas está coordinado por el Lic Gustavo Dubnicki y su equipo (Lic. Karina Battoglia, Lic. Silvina Aparicio y Lic. Fernando Bususcovich).