(Fuente: El Puzzle Azul)

Aparte de los beneficios que tiene la natación, creo que es imprescindible que los niños autistas sepan nadar a edad muy temprana para poderse prevenir accidentes. Con el simple hecho de que el niño aprenda a flotar y tenga noción de los riesgos que conlleva en este caso acercarse a una piscina, podremos evitar malos momentos.

La finalidad de las clases y lo que se va a conseguir con un trabajo adecuado es una mejora postural así pudiendo solventar muchos de los vicios posturales, como los tics, que pueden haber adquirido. Además la realización de ejercicio físico provoca un alivio de tensiones dando lugar a la relajación del niño, con todas las ventajas que este hecho conlleva. Las actividades en el agua generan estado de animo positivos que ayudan a conseguir una mayor autonomía personal en el medio acuático, un mejor conocimiento propioceptivo, y la mejora de la autoestima y la confianza.

 

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