(Fuente: LA NACIÓN)

Desde hace un año y medio que Tecnolav estableció un programa de trabajo inclusivo. Con ayuda de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), el ministerio de Producción y Trabajo y la Asociación Argentina de Padres Autistas (APAdeA), ya llevan contratadas 13 personas con discapacidad de entre 18 y 50 años, algunos con hipoacusia, retrasos madurativos o con impedimentos físicos. Esto equivale a un 13% de la totalidad de la pyme, integrada por 100 trabajadores.

explica que si bien “hace muchísimos años” le daba vuelta esta idea por la cabeza -ya que su padrino posee una discapacidad motriz-, recién en 2018 pudo llevarlo a cabo. “Realmente ya no encontraba motivos para no hacerlo, era solo cuestión de ganas. Y esto va para cualquiera, lo puede hacer una multinacional y el kiosco de la esquina”, afirma.

La clave del proceso de inclusión es la búsqueda laboral. “En la entrevista con ellos nos centramos en buscar su potencial y ver en qué puesto podrán desarrollar mejor sus capacidades”, relata el empresario. Además, una vez que la persona es contratada, le asignan un “tutor”. Se trata de un voluntario que realiza las mismas tareas y fue capacitado por el ministerio de Producción y Trabajo, que “le enseña, lo cuida y le explica la labor a realizar”.

También, a través de este programa, esta pyme implementó por estatuto “privilegiar los perfiles de personas con discapacidad” y han refaccionado “toda la planta, con un ascensor, con señalización y evacuación inclusiva”. “Consideramos que es lo que debemos hacer y no porque seamos una ONG sino porque realmente para nosotros es un negocio y nos rinde. Les damos trabajo, no les hacemos un favor. Solo les damos la oportunidad de que muestren lo que saben hacer y mientras, ganamos plata porque el clima laboral mejora enormemente”, destaca Fernando.

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